Fanfic X-Men: MERCENARIOS. Capítulo 3


Bueno gente, siguiente entrega. Esta vez con una minihiperápida (nos ha obligado a decir que esto es así xD) colaboración artística de Medusa Dollmaker, nuestra jodida mecenas del inframundo xD

Esperamos que os mole! Se massssca la tragedia.
Ah, de nuevo seguimos con las referencias a Terry Pratchett en los títulos de capítulo xDDD




3.    Garras de viaje



La tremenda furgoneta oscura viró violentamente a medida que la curva se cerraba bajo sus ruedas. En su interior nadie rogaba por su vida. Para ellos, el temor era una de esas cosas que le sucedía a otros. Pero maldecir sucedía en todas partes. Al conductor le pitaban los oídos y poco tenía que ver con censar sus muertos en arameo. Un bofetón a mano abierta le había explicado fraternalmente la importancia de conducir con discreción.

-          Eres idiota Jakob. Ya puestos, monta una pancarta: “¡Secuestramos a domicilio! ¡eh! ¡Y somos mutantes! Precios populares”- Aulló Trick tras descargar el guantazo épico. 

-          ¡Eh! ¡Eh! Vale ya, tranquilos, que ya lo he pillado. Os dije que sólo había cogido turismos, joder. ¡Esto es un puto tanque!

Víctor y Paws estallaron en carcajadas.

Restaban pocos minutos para finiquitar la operación principal y que empezara el juego. Los latidos del corazón se incrementaban al ritmo que descontaban distancia.

El feral mordió su labio inferior en una extraña mueca de regocijo y ronroneó algo semejante a una risa. Había recreado la caprichosa emanación de Ada Simmons cada noche desde que abandonaron el Scarlett. Las reglas eran claras: ni ella ni el niño debían sufrir “mucho daño” hasta que dejaran de ser imprescindibles. Víctor siempre se había tomado ciertas licencias en cada trabajo. Una vez cumplido, lo que abarcara la vista era bonus: saqueo, hembras, devota matanza… Esta vez el proceso era diferente. La futura presa debía permanecer a salvo hasta culminar la faena. Pero el transcurso iba a disfrutarlo a su manera.

-          Allí están – anunció Jakob, orillando el vehículo al lado derecho de la calzada para que bajar, matar, cargar, subir y salir a toda ostia fuera todo uno. 

El “busca” de Víctor notificó la señal convenida. Oteó a través de la ventanilla la cumbre del conservatorio. Allí estaba Arrow con los deberes hechos. Se había elevado desde la parte de atrás del edificio como un jodido ángel de la muerte hasta la terraza, pálida y presuntamente frágil. En su reproductor de MP3, el Stabat Mater de Pergolesi. Se apostó tras el francotirador y susurró en el cáliz de su oído. Su aliento de témpano lo dejó paralizado.“Me gusta mirar los ojos del enemigo antes de morir”. El tipo giró torpemente, intentando encañonarla con un arma pensada para el campeo. Arrow sonrió como si sus rasgos estuvieran cosidos y no presentaran resistencia a una emoción particular. Al francotirador se le heló todo el coraje en las venas.

-          ¿Qué coño eres tu? –gimió.

-          Tu último aliento.

Tres saetas cortas atravesaron ojos y garganta en un trabajo impecable. Precisas. Silenciosas. No hubo tiempo a verlas aparecer en las mangas de Arrow. Domesticaba el aire a placer.


Una vez que la joven mutante descendió ingrávida el alto del conservatorio, la furgoneta se detuvo bruscamente a la altura de Ada y el pequeño. Sin llegar a frenar completamente, la puerta había sido descorrida y los dos cazadores atraparon las piezas codiciadas. Paws se hizo cargo de la mujer intentando mantenerla inmovilizada en su plena histeria, arrojando maldiciones y patadas salvajes. Se defendía con una brutal ferocidad, retorciéndose como si fuera viento entre los dedos. Víctor se echó el crío al hombro, todavía chillando y forcejeando.

Los protectores se delataron echando a correr hacia la escena que transcurría al otro lado del vehículo en medio de una vorágine de gritos.

Sunday interceptó a uno de ellos tarareando una nana sepulcral. Ni tan siquiera llegó a tocarlo. Moldeó el sonido hasta rendirlo de rodillas, con la nariz y los oídos destilando una repulsiva mezcla de sangre y materia gris. Cayó a sus pies, y la anciana se despidió del cadáver con una sonrisa maternal.

Otro de los vigilantes creyó ser perseguido por una jauría de lobos. El espejismo lo arrastró erráticamente hasta la mitad de la calzada entre aullidos de terror. Trick no tuvo que esforzarse mucho más. El tráfico ejecutó el resto, dejando un colapso de coches demasiado ocupados con el lunático que se había suicidado.
Los atacantes fueron restando amenaza a medida que iban siendo masacrados en cada punto de la calle. Uno de ellos logró llegar hasta Víctor, que todavía tenía al niño encima, con una inusual velocidad. Los guardaespaldas que Franklin había acotado en esa latitud sólo disponían de un mutante, y caía como un relámpago, en un salto antinatural a ojos de Dios y de los hombres, sobre él. Víctor lanzó al chaval al interior del vehículo, viró el torso y cercenó el ataque capturando con una garra inmensa el pecho del muchacho, delgado como una espiga. Una carcajada escalofriante salpicó el aire cuando comenzó a prensar el área por donde lo sostenía sin tocar tierra, desgarrando piel y carne entre delirios de dolor. 

-          ¿Cómo te llamas, chico? – rugió grave, aspirando cada gramo de terror que se incrementaba en un aire envenenado de aroma a destrucción. 


Estimuló el maravilloso perfume del miedo hasta la agonía, provocando una arcada de ansiedad en su juguete.

-          ¡HE DICHO QUE CÓMO TE LLAMAS! – bramó. 


El muchacho sólo alcanzaba a balbucear gemidos atropellados. Observó que en su boca no existía una lengua que pudiera responder. Sonrió diabólicamente

- Oh, qué sorpresa. 

Lo aproximó hasta disponer sus labios a la altura de su oído. Su cuerpo temblaba en un paroxismo enfermizo. 

- ¿Sabes quién soy yo? –susurró, haciendo una breve pausa para inhalar un sorbo de victoria - Víctor Creed.

El chico orinó entre sus piernas el poco valor que le quedaba. Víctor tronó en una risotada y se detuvo a observar el horror apocalíptico que su víctima derramaba en ardientes lagrimones. Se encontraba extasiado de placer, bordeando el orgasmo. El resto del equipo comenzaba a entrar en la furgoneta.

-          Yo también me alegro de conocerte.

Hundió su garra en el torso del tipo hasta los nudillos con una ferocidad animal mientras éste trataba de gritar, próximo a la locura, y arrancó hueso, carne y todo lo que abarcara su mano. Desechó el cuerpo y observó la masa sanguinolenta que contenía entre los dedos. Estaba eufórico. Lanzó los restos bajo sus pies y se arrojó dentro de la furgoneta, corriendo la puerta tras de sí.

-          Arranca.

Antes de comprobar el estado de la misión, un aroma azucarado y salvaje le embriagó hasta envenenarlo. Cerró los ojos y aspiró profundamente, asomando una sonrisa ávida en sus labios. Al abrirlos contempló, respirando agitadamente todavía, que estaban todos. Paws retenía como un muro de hormigón a la mujer, que destilaba esa fragancia exquisita oscilando en oleadas de furia. Se retorcía como una serpiente, escupiendo improperios y patadas a cualquiera que tuviera cojones a permanecer a su alcance. El crío gimoteaba al otro lado en brazos de otro mutante, agotado por la batalla. Víctor lamió la sangre todavía húmeda en sus garras y se aproximó a la mujer.

-          Menuda fiera. La hija de puta es un terremoto. A ver si la enderezas porque me está tocando los huevos ya – dijo Paws, al ritmo que su enorme corpachón se abandonaba en una risotada jovial.

-          Mira lo que ha traído el gato… – ronroneó el feral, desgranando una sonrisa afilada. 




El cabello de Ada estaba revuelto y húmedo de sudor, como una nube negra que la cubría indiscriminadamente. Arrojaba dentelladas a sus captores sin lograr hacer blanco alguno, delatando dos colmillos agudos como el tañir de una campanilla.

         ¿Cuál es el problema? Vamos a llevarte a casa.

Víctor apartó uno de los mechones de su mejilla, simulando un mohín. Paladeó el odio en su mirada ambarina, vertiginosa. Sus pupilas se habían contraído y titilaban de furia, afiladas como cuchillas nuevas. La chica arrojó un mordisco salvaje que el mutante evitó con breve margen.

-          Una feral, ¿eh?

Derramó una carcajada gutural mientras ella continuaba mentando a sus muertos más frescos.

-          ¡Hemos cazado una cobra! – bromeó mientras ladeaba la cabeza – Oye, ¿Tú no te callas nunca?

-          ¡Juro por mis putos ancestros que os arrancaré hasta el alma, cabrones! ¡Y tú caerás el último para poder disfrutarlo! Bailaré sobre tu jodida tumba.


-          ¡Qué modales! – sonrió de nuevo provocando un escalofrío turgente en la muchacha.

Algo más allá de lo animal asomaba a su expresión, algo que se sustentaba en los cimientos del infierno. 

  -   Tendré que marcar el territorio.

Cruzó la cara de la chica de un bofetón brutal que la sumió en una nebulosa. Al poco se desvaneció y cesaron las protestas.

-          ¡Víctor! Pobre chica… En mis tiempos… - señaló Sunday.

-          Pero se ha callado de una puta vez ¿no? – gruñó él. Se centró en la vorágine de esencias que le seducían melosamente, y echado en un rincón del vehículo, cubrió los ojos con un brazo.

-          Despertadme cuando lleguemos.

8 Carminazos:

Pandora_cc dijo...

Me encanta el final :) La colaboración con Medusa ha quedado brutísima.
Enhorabuena chicas!!

Drew dijo...

Wooo muy guapo, cada vez la cosa se pone más interesante, y el dibujo de Medussa no sé porque pero da un morbo, enfrentados con esa tensión sexual no resulta que hay ahí xDDDD

Medusa Dollmaker (A.M.R) dijo...

Jajajja me superchifla xD
Ay tias me ha quedado to cutre, pero no había tiempo pa más *o*
Fantasieeeeeeeeeeeeeeeeeeees

Marime dijo...

Jajaj tensión sexual que hay y que habrá! Dos ferales en la misma casa de Gran Mutante xDDD
El aporte de Medu es suficiente para dar a entender cómo va el tema...
Ya ireis viendo, ya.. xD

Drew dijo...

No si ya xDDDD Esto va ser distracción digna para poder desconectar un poco de los apuntes!! :P

Marime dijo...

Veas! Esa es nuestra función!
El espectáculo debe continuar. El tiempo dirá qué pasa entre estos dos... Aunque sabemos que nada bueno y nada malo xD

Alicia dijo...

Joer, ovejas... El del "Dentro del laberinto" me encanta, pero para mí, éste es adictivo... Quiero máaaaaaaas.
Y pedazo de colaboradora os habéis buscado en el aspecto gráfico ;-). Me encanta.

Maripa dijo...

¿A que sí? Si es que las Marivigilias sabemos a qué puerta hay que llamar jajaj.
Soñad bonito, ovejillas xD