FanFic Dentro del Laberinto. Capítulo 1


LA HORA TRECE

–Dame al niño... Por increíbles peligros e innumerables fatigas, me he abierto camino hacia el castillo, más allá de la ciudad de los goblins, para recuperar al niño que me has robado. Porque mi voluntad es tan fuerte como la tuya, y mi reino igual de grande...
Sarah trataba de recordar el siguiente párrafo, mientras Jareth aguardaba rígido la condena de sus labios.
El reloj marcaba la hora trece. Tras la última campanada, sólo uno de ellos saldría victorioso.
– Porque mi voluntad es tan fuerte como la tuya... –se repitió confusa, buscando en los ojos del rey las palabras que pondrían fin a la aventura, sin encontrar más que hielo– y mi reino igual de grande... –lo había leído mil veces, cada tarde, cada noche desde que encontró el libro– y mi reino...
Sintió lágrimas abrasadoras cuando escuchó la última campanada, viendo al rey de los goblins sonreír triunfal celebrando su impotencia.
–Increíbles peligros e innumerables fatigas, todo por eso –dijo Jareth señalando con el mentón a Toby, que jugaba con una bola de cristal–. Has perdido, Sarah…
–¡Has hecho trampa!– exclamó ella rompiendo a llorar.
–Asúmelo, las cosas no siempre salen como se desea.
–¡Pero tú…!
–¡No reproches!– ordenó Jareth volviéndose furioso. Su mirada emanaba rencor.
–No puedes hacerme esto… ¡No puedes hacerme esto! – gritó mientras el rey de los goblins y el niño desaparecían envueltos en una nube de humo blanco.


–Ha ganado, mi señor…
El minúsculo goblin encargado del aposento real, se acercó a Jareth. Sus piernas chocaban produciendo un sonido similar al de las piezas de un ajedrez, batallando aún guardadas en su estuche.
–Pensé que las diría –. El rey de los goblins se dejó caer en el trono, cubriendo sus ojos con la mano enguantada.
–Pero no las recordó, mi señor. Ahora se quedará aquí.
–Sí...
–¿Y el niño, mi señor?
–¿Qué pasa con él?
–¿Lo ha convertido en…?
–Lo llevé de vuelta a su cuna.
–Un acierto, mi señor, era muy pequeño… – El goblin, confuso frente a la actitud del rey, caminaba casi arrodillado, sin saber bien qué decir o hacer.
Jareth levantó la vista, reparando en él como si llevara horas a sus pies.
–¿Qué diablos haces todavía aquí? –bramó lanzándole una patada– ¡Prepara la cena!
–¡Sí mi señor! –El goblin corrió escaleras abajo, tan rápido como sus endebles piernecillas le permitieron.
–Debe estar hambrienta…–susurró Jareth a la habitación vacía.


Tras desaparecer el rey, el suelo se resquebrajó produciendo un sonido aterrador. Sarah cayó al vacío a una velocidad que, si aquello fuera el cuento de Alicia, podría haber tomado una taza de té en el descenso.
Pese a lo espantoso del viaje, el aterrizaje fue suave. Tardó un suspiro en darse cuenta de que había caído sobre un gigantesco cojín de satén. Vio un par de plumas diminutas formando una nube a su alrededor. Temiendo ser engullida, luchó por no hundirse todavía más.
–Tienes que ponerte esto, esto, esto, y esto –le llegó una vocecilla lejana, mientras una lluvia de prendas caía sobre ella. Tardó poco en reconocerla, esa voz correspondía a la mujer que había intentado engañarla cuando estaba cerca del castillo, entonces faltó poco para que le creyera –. Y esto también, ¿has visto que preciosidad?
Sarah luchó por salir del cojín entre exclamaciones.
–¡Ayúdame! ¡Tengo que impedírselo!
–Mira este vestido –una nueva prenda fue a aterrizar sobre la cabeza de Sarah–. ¿Qué te parece? Es uno de los que te gustan, ¿es bonito, verdad?
La chica logró zafarse, escurriéndose entre los pliegues a modo de trampolín, logrando finalmente tocar el suelo. Vio a la anciana caminar sin rumbo entre una ciudad de armarios, sacando una prenda tras otra, arrojándolas en su dirección.
Corrió hacia ella y la rodeó buscando su cara entre la basura que cargaba.
–Tienes que ayudarme a salir de aquí. ¡Tengo que evitarlo!
La mujer abrió ojos como lunas y, dándole un fuerte tirón de la manga, la atrajo hacia sí. Miró a ambos lados antes de susurrarle:
–No digas eso o se enfadará, y no quieres que se enfade ¿verdad? –la anciana le clavaba dedos de águila en el brazo. Sarah gimió dolorida–. Ya lo sabía –repuso la mujer retomando la búsqueda y el tono normal, mientras le liberaba el brazo. Ella lo frotó con fuerza, como queriendo recuperar el riego–. Nadie quiere que el rey de los goblins se enfade, por eso vas a ponerte este precioso vestido para la cena. Ya verás lo guapa que estarás, no hará falta ni…
–No quiero ponérmelo –atajó Sarah.
–…que te pintes con la barra de labios –rió la anciana, volviéndose para clavarle los ojos afilados, mientras le entregaba la prenda–. Porque la chica de los ojos crueles sabe que ha perdido el juego. Y el niño se quedará en el castillo… para siempre.

Maripa
Que a gusto me he quedado, la leche xD
Esta historia ocupa un lugar en mis Marivigilias, nenas. Espero que os guste y la disfrutéis, aunque sea "fascicularmente" xD
Continuará...

6 Carminazos:

Medusa Dollmaker (A.M.R) dijo...

Ole ole y ole! Se em caen las babas señor, qué cojonudo, tengo ganas ya de leer los siguientes. Final alternativo ya!

Medusa Dollmaker (A.M.R) dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Pandora_cc dijo...

*_* Amor absolutooooo!!!! También ocupan las mías Maripaaaa!!!
Labyrinth rules!!!

Night Angel dijo...

Sí, sí! SÍ!!!! Una historia entre Sarah y Jareth!!!! Llevo esperándo esto toda mi vida!!!! Me alegra saber que no era la única que quería que se liasen :D

Me tenéis en ascuas, chicas!!!!

Deirdre dijo...

Acabo de descubrirlo pq alguien me pasó el link por twitter, es tan complicado encontrar buenos fics de dentro del laberinto... Empieza muy bien a ver como sigue ><

Maripa dijo...

Sé bienvenida MariDeirdre a éste rinconcico del caos jejejeje.
Esperamos que te mole y tenerte por aquí activamente. Estás en tu redil ^^
Jersey de lana pa ti!
<3